domingo, 4 de diciembre de 2016

Fidel Castro, un cobarde también después de muerto.




Dos cosas que el genocida comunista y traidor Fidel Castro Ruz que no pudo vencer ni podrà evitar:

1- Su bién merecida muerte. Ya consumada.

2- La profanación eterna de sus restos junto a la piedra que los guarda.

Ahí radica la "humildad" de sus deseos pregonada por los sátrapas que le siguen.
Pero detrás de esos deseos se esconde el miedo que sentía ante la realidad que el mismo sembró en Cuba.
Fidel Castro sabía, al igual que todos, que su legado de sangre, división y odio no serían eternos, que acabarían el dia en que el pueblo enardecido y harto de tanta maldad arremetiera con aquel principal culpable de sus desgracias. Por eso no pidió estatuas ni calles, ni escuelas ni instituciones.
Fidel Castro mejor que nadie sabía interpretar la historia de los pueblos, no quiso, por ruín y cobarde, ni aún después de muerto, correr el riesgo de Saddam Hussein, Ceasescu o Lenin, prefirió en todo caso, pasar desapercibido por sus víctimas, jugársela al olvido de los pueblos, veleidosos y abúlicos.
La diferencia de Castro con los demàs sátrapas vilipendiados y arrastrados por las calles de sus respectivos pueblos está en la propia Cuba, Miami, New Jersey, Tampa, España o Italia, en todo el mundo.
Son esos niños y jóvenes que de manera espontánea se echaron la bandera cubana sobre sus espaldas cual si fuera la patria, y salieron a festejar el fin de un mito, a celebrar la muerte del culpable de que ellos nacieran en país prestado...
Esos son los que le pasarán la cuenta a todos los Castro, no importa el tamaño de la piedras que guarden sus cenizas.
No hay tal bondad ni arrepentimiento, no hay humildad en los deseos de Fidel Castro. Hubo, hay y habrá miedo hasta el fín de esta pesadilla en todos ellos,  saben que su destino está sellado con la misma sangre que hicieron derramar sin lástima a un pueblo noble que le abrió los brazos en señal de cariño y como respuesta recibieron una ráfaga de ametralladora que hasta este minuto sigue matando sin compasión y ante los ojos del mundo.
Es miedo, no es otra cosa. Ningún Castro sirve.
Humberto Illa.

1 comentario:

Alexandra Ghiorma dijo...

Hola. Me gustaría realizarle una entrevista. Mi correo es losbloggeros01@gmail.com
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